Lo dije de forma divertida, pero esto en realidad no es divertido: el sur no es un cliche barato. Me molesta en serio. Se que el sur de Chile es un territorio implacable de lo bello que es, y se que tiene que ser protegido y respetado. Pienso en aquello y recuerdo la naturaleza sobrecogedora y el silencio y los bosques como catedrales. Pero es que el sur me duele, me duele, me duele esta Araucania que he conocido, ese terreno de materia humeda y oscura de la regeneracion. Decir que el sur es magico es instalarlo en una categoria caricaturesca, indigna, ridicula, es mirarlo con ojos tarados, es instalarlo en un discurso comercial que no hace mas que perpetuar el freak show cruel que mantiene el sur atascado en un lugar otro, pintoresco, uy que bonito para ir en el verano, oye. Que magico.
Hueon, no me vengan con que el sur es magico si la Araucania es la region mas pobre de Chile, la mas fracturada y la mas violenta. Es la region que vive sometida a sistemas antiguos de latifundios mal concebidos, a estallidos de dolor que se arrastran hasta antes de que existiera el Park Lake o el viaducto del Malleco, o los cercos territoriales en la Octava. Discriminacion, fragmentacion, precariedad. La represion, disparos. Caza de animales. Caza de personas. Violencia insitucional. Chile escindido por arrasar con culturas, hogares, territorios. La deforestacion tampoco es monopolio de la novena, ni la explotacion indiscriminada de whatever se venda bien en Japon, como las granjas de salmones enfermos en la de Los Lagos. Estas hueas no tienen nada de magico. El sur necesita respeto, accion critica. El sur no es, no es carretear en Pucon ni una anecdota chilota ni una postal de las semanas musicales de Frutillar. El sur es, en gran parte, precariedad, y deberia dolernos, para empezar a hacer algo.
Si, hueon. MAGICO.