2010
Quiero dar unas gracias como pétalos: suavecitas, abundantes y frescas. A todos los que leen mis pavadas con atención, aunque sea una atención moderada y medio inconstante. A mis profes de la facultad que me han abierto bifurcaciones intelectuales y políticas que antes eran impensables para mí, porque no sabía nada-nada de la vida, del trauma de Chile, de nada. A los chicos de la U, un grupito cristalino y alejado de la tiniebla. A Juan. A M, que ella sí vive cercana a la tiniebla y saca poesía de ella . A los escritores, a los poetas que empecé a leer y escuchar este año por primera vez. A los cabros del taller. A las chicas de SPM, porque sacan la voz. A mis papás, que se han equivocado más que la cresta con muchas cosas pero que al final siguen siendo heroicos ante mis ojos. A mi hermano, aunque tenga un mono de Piñera pegado en el refrigerador de su departamento. A Carlos, por ser mi amor paciente y mi vida.
Love,
mi corazón asombrado de la música astral.
(más en SPM)

